27/01/2017

 

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Gracias a todas las maravillosas mujeres que han aparecido en mi vida hasta ahora y que me inspiran con sus visiones y sus trabajos con lo femenino, hoy he decidido empezar a escribir mis ideas, mis sueños y plasmar sobre el “papel virtual” lo que me mueve y me late por dentro.

No tengo ni idea de qué forma tomará esto…quizás se parezca a un diario de viaje…mi viaje, momento a momento.

En verdad siento que mi vida es una aventura cada vez más plena porque cada día intento ser un poco más consciente y coherente con lo que siento.

Anoche volví a sentir la llamada del papel. Ocurrió como suele ocurrir siempre, cuando ya me he acostado y la casa está sumida en la oscuridad de la noche…entonces empiezo a notar un cosquilleo interno y las palabras asoman poco a poco. Al principio hay confusión y no consigo hilarlas, como cuando, al hacer un collar de cuentas no consigues pasarlas por el hilo. Justo así fue y entonces me quedé mirando interiormente la oscuridad que también me envolvía por fuera.

Me siento  tan viva cuando conecto otra vez con la palabra desde las entrañas!

Siento que en esta semana de sangrado alineada con la luna negra, los arquetipos de la Chamana y de la Anciana han caminado de la mano siempre a mi ladito.

La hechicera me ha sugerido palabras que se han vuelto poesía y la bruja me ha conectado con mi corazón y mi útero…mi cueva húmeda…mi vulnerabilidad llena de fuerza…mi sabiduría tan antigua como mi linaje femenino…ese ovillo rojo que estoy empezando a compartir con mi hija.

Estoy nuevamente conectada a mi creatividad. Mejor dicho a LA CREATIVIDAD, porque no es algo mio. Llega de un lugar elevado y a la vez profundo. Una fuente infinita que siempre está allí pero que a menudo no alcanzo a percibir. Cuando no la percibo me siento desconectada, seca, amorfa. Ahora, después de tanto tiempo en movimiento se alborotan ideas, proyectos y por momento me asalta el miedo a que vuelen lejos, como las golondrinas. Después la Anciana me devuelve la calma, la confianza y recuerdo que no hay prisa, lo que ha de nacer nacerá….en el momento exacto.

Siento que es normal que me haya sentido tan poco inspirada. Estos últimos 2 años  han sido realmente turbulentos. La familia ha sido el foco de atención y he sentido la urgencia de estar allí con y para mis padres que están pasando un tiempo complicado. Por primera vez he estado muy cerca de perder a un ser muy querido…nunca había visto una enfermedad grave tan de cerca. Creía que esto no nos ocurriría, y de pronto una bata blanca pronuncia el veredicto. Los mapas se desdibujan de pronto y las direcciones se desordenan…de pronto unas fuerzas nuevas e inesperadas surgen de lo mas hondo. Te das cuenta de como se mueve todo, al igual que en un tablero de ajedrez…las piezas se deslizan sobre el blanco y el negro en un baile aparentemente triste pero lleno de amor. Entonces recuerdas una vez mas que en la vida todo pasa por algo, que esto es un teatro y una gran escuela y nunca dejas de aprender. Ahora mas que nunca siento una enorme fuerza dentro de mi que me empuja a bucear, hurgar, revolver dentro para reconstruirme y trasmutar lo viejo y rancio que queda. Romper esquemas y creencias, derrumbar muros de desconfianza y recelos…quiero rescatar a esa niña de dentro y decirle que ya puede jugar, saltar, brincar, bailar sin que tenga vergüenza de que la miren, de que la vean. Desde este lugar veo a esos niños heridos en los personajes de mi familia…cuanto me gustaría verlos reír y sanar! Bueno,poco a poco…he de recordarme la paciencia y la confianza. Para esto me ayuda mucho recordar la frase que me envió una amiga muy sabia: “[…]hay un poder mayor que tu que sabe cuidar de ti sin tu ayuda. Todo lo que tienes que hacer es rendirte a El….” Gracias querida Sonia por re-dirigirme al centro cuando me extravío…

Continuará….

 

 

texto e imágenes de Arianna Ottolina

 

 

 

 

Tachán

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