descarga                                      Alex Grey, Pregnancy

Cuando una mujer está en embarazo pasa por diferentes estados emocionales según la etapa gestacional en la que se encuentre.

Al principio puede haber malestares que hacen que no perciba todavía la magia que se desarrolla en su útero. Cuando ese momento pasa, empieza a notarse un cambio en esa mujer que se entusiasma con su proceso y comienza a imaginar muchas cosas con respecto al bebé que viene en camino. Finalizando el embarazo, después de pasar las 34 semanas aproximadamente, la mujer empieza a tener sentimientos encontrados: deseos de parir/miedo al parto, ansiedad por ver a su bebé/angustia porque todo esté bien…

Cada mujer vive estas etapas según su propia historia, no podemos generalizar. Sin embargo hay algo en lo que muchas personas se han puesto de acuerdo y es el hecho de la necesidad de prepararse para estos procesos de gestación, parto y postparto.

En la vida nunca estamos completamente listas o listos para muchas situaciones, sin embargo la humanidad, a lo largo de la historia, ha ritualizado muchísimos procesos por los que ha pasado. Es a través del ritual como nos preparamos para acontecimientos importantes.

Así, las mujeres hemos hecho rituales de preparación para comenzar una vida cíclica y asumir la menstruación, rituales para la fertilidad, la gestación, el parto y el climaterio. Todos los procesos espirituales y fisiológicos de nuestro ser cíclico han tenido en algún momento diferentes formas de ritualizarse según la cultura en la que nos desarrollemos.

El parto es quizá un momento especialmente trascendental, pues es esa conexión directa entre dos mundos, es el momento en el que la mujer se identifica como intermediaria entre el cielo y la tierra: un nuevo ser viene de un estado completamente celeste a través de un estrecho y oscuro canal para llegar a esta tierra. ¿Cómo no prepararse para tal acontecimiento?

Nuestro cuerpo está diseñado fisiológica y biológicamente para gestar, para parir y para lactar. Desde el momento en el que una mujer gesta a otra mujer, esa bebé aún sin nacer ya tiene en su sistema reproductor los óvulos que va a liberar más adelante. Cuando esa niña entra en la menarquia –primera menstruación– se reactiva esa información y los óvulos comienzan a liberarse indicando que entró en su periodo fértil. Desde este momento, desde la primera vez que vemos sangre menstrual, el cuerpo se prepara para gestar, parir y lactar.

Si nuestro cuerpo está diseñado para esto, ¿para qué tenemos que prepararnos entonces? Es cierto que la naturaleza sola actúa, permitiendo que cualquier mujer sea capaz de pasar por todos los procesos cíclicos inherentes a ella. Sin embargo, en una cultura y en una sociedad en la que aún hay tanta imposición del masculino dominante, las mujeres necesitamos recordarnos el aspecto espiritual ligado a todos nuestros procesos cíclicos fisiológicos y es ahí donde nos debemos preparar.

Hablando especialmente del parto, hay varias cosas que cualquier mujer que esté en la vibración de re-conocimiento de su femenino puede hacer para vivir esta maravillosa etapa de una forma más consciente.

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En primer lugar nos debemos recordar que el parto es un proceso natural, por lo tanto optar por un parto natural –aquel que se ve como un proceso fisiológico que no necesita intervenciones– es el primer paso. Por muchos factores, hay mujeres que no pueden acceder a este tipo de parto, sin embargo si eres una mujer sana, si tu bebé está sano, si todas las condiciones están dadas para tener un parto natural, ¡arriésgate!, será una mágica experiencia que marcará tu vida y dejará esa primera impronta en tu bebé. Este tipo de parto puede vivirse en la casa, en una clínica de maternidad o en un hospital en el que se respeten los tiempos y no haya afán para nada. Ninguno de estos lugares es mejor o peor que otro, cada uno ofrece cosas que le serán útiles a cada mujer según su respectiva historia de vida.

Luego de recordar que el parto es un proceso natural vamos al siguiente paso: confía en tu propio cuerpo pues éste sabe gestar, parir y lactar. La confianza es clave. Confiar es tener fe y la FE es la Fuerza Espiritual que nos recorre por completo a través de la sangre (Fe es el símbolo de Hierro en la tabla periódica de los elementos químicos. El Hierro es el elemento por excelencia de la sangre), es decir, nuestra energía y nuestra sangre se movilizan por canales para darle fuerza vital al cuerpo, por lo tanto estamos hechos de fe, nos mueve la confianza en la vida misma.

La naturaleza es perfecta y nuestro cuerpo nos lo demuestra día a día con todos las funciones que realiza para mantener nuestra forma. Si confiamos en la función que realiza

el estómago, en la que realiza el intestino, en la que realiza la vejiga, ¿Por qué desconfiamos de la función que desempeña nuestro útero en la labor de parto?, ¿por qué desconfiamos de nuestras mamas que están diseñadas para producir leche? Es una necesidad retomar la confianza en nuestro cuerpo femenino y comprender que cada mujer es un universo, pues, a pesar de que todas somos cíclicas, cada una tiene una historia, un proceso, una forma de sentir, una forma de percibir y una forma de pensar particulares.

¡Anímate a conocer tu cuerpo y sus ciclos! No continuemos delegando esa tarea a un sistema que nos domestica y nos desconecta de la naturaleza y de la esencia femenina. Tócate, permítete sentir, aliméntate bien, haz ejercicio, danza, canta, explora cada parte de tu cuerpo y así conocerás su funcionamiento y sus ciclos.

El siguiente paso es enfocar la mente: pensamientos, palabras y actitudes que nos permitan estar en armonía con el proceso de gestación, van a ayudarnos a vivir esta etapa de la vida de una forma más consciente.

A través de técnicas de concentración, respiración y meditación podemos aquietar la mente, esa que la mayoría del tiempo está hablándonos y, a veces, enredándonos todo el panorama. Es importante entrenarnos para que la mente nos ayude durante el periodo de gestación, parto y postparto, pues es sabido que a través de nuestros pensamientos y palabras podemos modificar situaciones y crear mundos.

Por otro lado, buscar información va a ser un paso clave. Informarse adecuadamente, acudiendo a personal que te genere confianza, seguridad e información de excelente calidad es indispensable para tener un parto respetado. Doulas, parteras o comadronas, enfermeras obstétricas, ginecobstetras y, en general, personal que esté capacitado para ayudarte con información desde un punto de vista holístico y verdaderamente humanista va a ser muy importante para que te sientas respaldada en todo tu proceso. Probablemente sea un equipo conformado por personas como las anteriormente mencionadas quienes atiendan tu parto, así que recuerda: confianza es lo que este equipo de personas debe inspirarte, sin embargo quien va a parir eres tú, ellos sólo están allí para apoyarte y custodiar que todas las condiciones sean favorables.

Es necesario recordar que el parto tiene un aspecto muy similar al de una relación sexual. Necesitamos intimidad, luz tenue, aromas suaves, voces al oído, caricias, besos, y palabras de aliento para liberar oxitocina, la hormona del amor que posibilita la dilatación del cuello del útero, el nacimiento del bebé y la bajada de la leche para alimentarlo. Esta hormona se segrega en ambientes como el que acabamos de describir, por lo tanto es de vital importancia que sepamos elegir quiénes nos acompañarán en este sagrado ritual.

Y un ritual se imagina y se planea, aunque muchas veces todo salga de un modo diferente. Así que escribir un plan para tu parto es una maravillosa idea para asentar tus sueños y anhelos con respecto a ese emocionante momento. Escribe tu plan de parto teniendo en

cuenta todo lo que te gustaría que sucediera en ese momento, pero recuerda: el parto es un proceso que no podemos controlar ni dominar. Nuestra naturaleza femenina no conoce esos conceptos, nosotras somos flexibles y fluimos para adaptarnos, así que en tu plan de parto debes tener un espacio en blanco para que sea la fuerza creadora la que determine lo que acontecerá. Tu bebé sabe exactamente lo que necesita para nacer, así que simplemente deja que todo fluya porque finalmente todo lo que ocurre es perfecto, cada mujer tiene el parto que necesita y cada bebé tiene el nacimiento que escogió; a veces las cosas no salen como queremos, sino que salen mejor o quizá no, sin embargo todo acontecer es necesario para vivir nuestro propio proceso de crecimiento interno.

Finalmente, al terminar todo ritual se genera una energía especial que es muy importante conservar y disfrutar. Por lo tanto, el postparto es un momento que no podemos descuidar. Si necesitamos tener personas de confianza y apoyo en la gestación y el parto, es igual de importante que la compañía en el postparto tenga estas mismas características pues el desafío apenas acaba de comenzar.

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Durante todo el embarazo, el parto y el postparto necesitamos estar rodeadas de oxitocina, ¿qué mejor que la presencia de nuestra pareja o de nuestros seres queridos para liberar esta maravillosa sustancia? Necesitamos sentir el amor, la confianza y el apoyo de quienes nos rodean. Tenemos las hormonas en una danza como el oleaje del mar. Necesitamos sentirnos como en los brazos de una madre para podernos entregar nosotras mismas con los brazos y el corazón abiertos a esa maternidad que nos permitirá ser custodias de la vida misma.

Carolina Correa Molina, doula.

fuente: https://mamastejiendocamino.wordpress.com

*Imágenes obtenidas de http://alexgrey.com/

Prepararse para el ritual del parto: una labor de re-conocimiento de la fuerza femenina

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