28/1/17

Rebuscando y revisando los tropecientos archivos de mi ordenador me he encontrado con un texto de hace un año y me doy cuenta de como todo da vueltas y todo va y viene y se vuelve a ir en una espiral infinita de claros-oscuros. Que maravilla la vida!

Aquí les comparto ese escrito dirigido a una amiga( nunca se lo envié y estoy segura de que, de alguna manera magica, le llegó igualmente… 🙂

 

6 Enero 16

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Querida Amiga,

Me he acordado de ti…de tu palabras sabias, reflexionadas y cálidas..Llenas de esa dulzura que te acompaña  donde quieras que vayas.

Te envidio de una envidia sin maldades, pero envidia al fin y al cabo…

Anhelo tu capacidad para vivir en el vacío, para sentir el alma de la naturaleza desde el latir de la tierra, por haber conseguido habitar el silencio.

Ese silencio que se que parte de mi también pero no consigo escuchar. En mi mundo solo hay ruido ahora…una confusión que me inquieta y me agita el alma. Me revuelve las entrañas, me hace palpitar el corazón en las madrugadas y alimenta mis sueños de espectros y sombras.

Mi mente esta embotada, tan llena de pensamiento que van y vienen y chocan entre si como los cochitos locos de las ferias…corren de un lado a otro sin parar buscando un lugar. Incluso fuera de mi cabeza…buscan en mi pecho, mi estomago, en mi intestino. Si pudieras verlos hasta allí los encontrarías!

Tan solo han pasado seis días de este nuevo año y la tristeza me viste de oscuro…un traje que pesa mas de 100 años.

Un traje que lleva colgado los abalorios de la soledad y el abandono, del cansancio y el cuerpo dolorido, del rencor y la rabia sofocada…

De noche al acostarme me pinchan la piel y me hacen llorar de un llanto profundo y sin fin.

Se abre entonces un precipicio, un inmenso barranco árido  y escarpado salpicado de piedras cortantes y tierra sin vida.

Me siento aturdida y todo da vueltas. Se que es aquí donde he de hallarme ahora , a pesar del dolor agudo que se expande por mi cuerpo. A pesar del vértigo y la congoja.

Algo me dice que es para bien.

Algo se ha roto en mi o fuera de mi…que mas da…por momentos no siento nada, una nada helada y punzante. Cuando eso ocurre me aterra no volver a sentir nunca mas.

Quedarme estéril y muerta como una rama en invierno. Luego recapacito y me digo que las ramas en invierno guardan vida dentro…cobijan el futuro brote, la futura hoja. El fruto que habrá de nacer cuando llegue su tiempo….entonces se que algún día yo también brotaré con nueva vida, con nuevas sonrisas porque todo pasa como las nubes que jamás se quedan quietas en el cielo.

 

texto e imágenes de Arianna Ottolina

 

la espiral

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