EL MINDFULNESS Y YO

La palabra Mindfulness últimamente se escucha  por todas partes. Basta con hacer una búsqueda en cualquier buscador para encontrar cientos  de páginas que explican lo que es…no haré lo mismo aquí.

Para mí la mejor forma de hablar de Mindfulness es contando lo que ha significado en mi vida porque se basa justamente en la experiencia y la práctica…

Hace unos 10 años aproximadamente me acerqué al mundo de la meditación por un curso de Reiki al que me apunté…no sabía muy bien de que iba pero empezaba a hacerme preguntas sobre el sentido de la vida…sentía cierta insatisfacción y confusión…necesitaba encontrar un orden en mi…así fue como comencé a crear espacios de silencio e introspección y empecé a bucear en mi interior sin brújula ni mapas…

Nacían cada vez más preguntas y no terminaba de colocar toda la información que tenía…la vida me ponía a prueba…la pareja, la familia, el trabajo  todo se derrumbada a mi alrededor…una de las preguntas que más resonaba en mi era: cuál es mi misión en esta vida? Para qué estoy aquí? Me sentaba a meditar y pedía encontrar la respuesta. Un día sin ni siquiera saber cómo me vi sentada en una conferencia en el colegio de mi hija…El tema era algo de educación y aparecía la palabra Transpersonal…no sabía por qué pero algo me había llevado allí. La mujer que hablaba me cautivó…y en ese momento supe, con un saber del Corazón, que mi vida cogería un rumbo inesperado…

Así fue como me acerque a la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y donde escuché por primera vez la palabra Mindfulness. Empecé a formarme como Instructora de Meditación y Educadora y Coach Transpersonal.  El primer año de estudios fue todo menos cómodo…prácticas de Meditación, temas y reflexiones  que me abrían a un espacio de vacío desconocido. Cada semana tenía una tutoría con un terapeuta de la Escuela para acompañarme en ese viaje personal. No había manera de esconderse…cada día se caía un trocito de mi, de mis envolturas, de mis máscaras…dolía desprenderse de lo conocido, cómodo y seguro…me vi monstruo y ángel a la vez…nacían resistencias y estas me producían más sufrimiento.

El Mindfulness fue para mí un rayo de luz en toda esa tormenta.

Al momento no me daba cuenta pero las prácticas de estar atenta a algunas acciones rutinarias durante el día me estaban devolviendo al orden. Al principio parecía una tontería: tenía que  elegir un par de tareas  diarias como lavarme los dientes o fregar los platos y tenía que intentar llevarlas a cabo de la forma más consciente posible…como costaba! Empecé a DARME CUENTA  de que hacía un montón de cosas como una autómata…cuantas veces había ido por la vida actuando sin atención, de forma automática e inconsciente.

Con el tiempo y la buena intención fui abriéndome y saboreando el placer de estar presente en mi vida.

Empecé a saborear las cosas de otra manera…desde las más sencillas a las más complejas.

Que importante el DARSE CUENTA!

Paulatinamente mi vida fue llenándose de momentos más plenos. Mi existencia  había estado llena de regalos siempre pero recién empezaba a ver con nuevos ojos a mí alrededor. Todo eso había estado siempre allí y ahora por fin lo veía todo más limpio…más claro. Por supuesto que no dejaron de presentarse problemas o complicaciones en mi vida pero mi actitud ante las dificultades estaba cambiando.

Eso ha sido el regalo del Mindfulness: reconectar-me a los sentidos, a la respiración, a las emociones…abrir una ventana sobre el paisaje de mi vida…y dejarlo entrar tal cual es…un día nublado otro soleado o quizás con temporal…cada  día es una nueva oportunidad para ser más consciente. Por supuesto queda mucho sendero por andar pero decido caminar lo con los ojos, los sentidos y sobre todo con el Corazón  bien abiertos!

Y tu, te atreves?

Arianna