COACHING Y AMOR

Si soy sincera las palabras Coach y Coaching nunca me han gustado mucho. Hubo una época en la que se publicitada el Coaching en cualquier ámbito de la vida…trabajo, relaciones, deporte…lo percibía como algo un poco prepotente…no me imaginaba que yo terminaría formándome en algo que finalmente me otorgaría el título de coach! No me siento así…sigo sin estar convencida de esa palabra, pero lo que he aprendido y comprendido, preparándome para ser uno, me ha regalado sorpresas insospechadas.

Aún no había empezado a hacerme publicidad  (me cuesta un poco el tema Marketing y demás…) y un conocido me llama para pedirme una cita para alguien que conoce.

Recuerdo el miedo que sentí en ese momento…no creía que ocurriría tan pronto! Me preguntaba si estaría lista, preparada y después de un momento de reflexión, me dije que si esto estaba llegando a mi vida, debía respirar hondo y salir de mi zona de confort.

Gracias a esta preciosa oportunidad pude darme cuenta de lo mucho que me apasiona acompañar a las personas en sus procesos personales.

Desde el primer momento supe de la importancia de entregarme al proceso, de encomendar ese trabajo a esa Conciencia o Inteligencia Cósmica que todo lo mueve.  Pedí poder estar totalmente presente y ser un canal abierto de Amor y Escucha atenta, pedí Ser compasiva, pedí poder estar con humildad y compasión. Pedí trabajar para el más elevado propósito de la existencia.

Esa oración nació de lo más profundo de mi Ser con una intención pura, transparente. Sentía que esa iba a ser mi forma de acompañar..Siempre que empiezo una sesión me tomo un tiempo para centrarme y entregar…

Amo profundamente mi trabajo porque me acerca a las personas y me permite caminar con ellas un cachito del camino  y compartir las herramientas que yo aprendí y me ayudaron al ir aplicándolas en mi propia vida…es tan rico ver que alguien se empodera al darse cuenta de los bloqueos…las creencias…los miedos…poder ser partícipe de estas transformaciones es un privilegio, porque yo estoy aprendiendo constantemente al ponerme frente a otro ser. No es casualidad que justo esa persona esté sentada allí frente a mi dispuesta a abrirse y cambiar o entender algo de su vida. Ha llegado para que ambos hagamos un trabajo de entrega y confianza.

Liberarse de los juicios y ser capaz de escuchar amorosamente y al mismo tiempo, ir recibiendo las preguntas claves desde un lugar más allá de mi persona y ofrecérselas al otro para que se adentre en su ser, me llena de gratitud y asombro.

Me siento muy afortunada.

Así que parte de mi trabajo fue soltar los juicios sobre la palabra Coaching. Creo firmemente que la respuesta está en cada uno de nosotros  y que  cada cual tiene a su propio Maestro dentro de sí mismo. Tan solo hay que mirar hondo y confiar en el Amor.

Arianna